6.5.13

Removiendo el pasado: Memoria de Tinieblas

Con esta reseña Sin Solapas participa en el especial Sportula que coordina Sense of Wonder
Como siempre, la entrada se hace con ánimo deficitario. La opinión es la que es porque este palo aguanta su vela.
 Si otra fuera igualmente se daría. Sin embargo, hoy ha salido naranja y no limón porque el libro lo vale.
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 Hace ya bastantes años, una importante institución dedicada a la cosa ilustrada o así, encuestó a sus asociados para preguntarles cuál era la mayor contribución de España a la cultura universal. Los creadores nacionales, extáticos por el arrobo que les producía Ketama, concluyeron en masa: el flamenco. Dejemos de lado, solo por no ponernos a discutir si eso era o no España,  el olvido accidental de cinco emperadores y la Edad de Plata de Roma; Isidoro de Sevilla; la conservación visigótica; la creación científica y artística durante el califato de Córdoba; los pensadores y papas de la Corona de Aragón; los Borgia, y algunas órdenes religiosas y científicos quemados. Dejando todo eso de lado, les aseguro desde ya que el flamenco al que se referían no venía de las nieblas holandesas. ¿Dónde les quedó entonces el Siglo de Oro? Eso se lo pasaron en blanco, que además de ser cosa de viejos conservadores y no generar derechos, bastante había con asumir la picaresca en su día a día. Presuntamente.

 Esta clase de ausencia de referentes son los que crean los complejos de una cultura popular  sin originalidad, autocomplaciente y pobre, que al ver una cosa distinta -el flamenco- queda cegada y la idolatra (¿qué culpa tendrá el flamenco?). Para lo demás, el camino es imitar al Imperio, ¿qué más da que tenga historia, tradiciones, valores y conflictos que queden lejos? ¿El idioma? Filfas: en un mundo globalizado aparentemos escribir como ellos y al traducirlo al inglés ya quedará bien.

 Entonces llega un tipo, mira atrás con respeto e imaginación y da una lección de gusto y raíces que deberíamos anotar. Yo, por mi parte, me descubro ante el Memoria de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo.

11.4.13

Violando los géneros: hacia una hemenéutica transformativa de la fantacifi

Gracias

A sugerencia de @odo, me dispongo a preparar este post, ya que se ha comentado que muchos lectores, especialmente dentro de la literatura general, continúan rechazando la noción de que la literatura de género fantástico o especulativo pueda contribuir, excepto de manera periférica, a la alta cultura. Hay incluso un número menor de aficionados a la CF y la fantasía que sean receptivos a la idea de que su visión de las mismas bases de los géneros pueda ser revisada o reconstruida a la luz de lo publicado. Más bien, se aferran al dogma impuesto por la larga hegemonía de la Ilustración sobre nuestra visión intelectual del mundo, que puede resumirse como sigue: existe una alta literatura cuyas características son independientes de los lectores individuales o incluso los lectores como colectivo; que dichas características están grabadas en leyes eternas e ideales, y que los críticos pueden obtener un conocimiento fiable, aunque imperfecto y solo tentativo, de esas leyes adhiriéndose a procedimientos de valoración “objetivos” y de gnoseología estricta prescritas por los métodos clásicos de análisis de textos. 

8.4.13

Crítica de la impostura pura (microentrada)

Fíjense qué feo: seguro que iba de putas

En el régimen de lecturas eruditas autoimpuesto en SinSolapas, ayer tocó hablar de postrereo pastoreo putereo impostura. 

Llega a mis oídos que hay lectores no leen por disfrute, sino por impostura. Escandalizado, veo por ahí que impostura es “imputación o engaño con apariencia de verdad”, pero también que esa es su segunda acepción, siendo la primera “imputación falsa y maliciosa”. Me quedo más tranquilo: no puedo imaginar que alguien lea libros para engañar con apariencias, o compre camisetas, tazas, muñequitos y otros variados productos de mercadería para constatar que es lector de cierta literatura, o que lea series infinitas de libros basados en alguna forma extraliteraria.

Esto no ha pasado nunca. Esto solo lo hace el Sport con el Barça.

7.4.13

Cinco imposturas


Padre de impostor

Hay escritores tan impostados que escriben porque lo llevan dentro, y disculpen que escriba "impostados" y utilice el castellano; que tengo poca paciencia para neologismos de vida corta. 

Desvergonzados a los que se los come el lenguaje, no solo una historia –todo lector tiene una historia-. El idioma percola en el relato y es imposible pensar que se escriba sin él. Infames que  sacrifican la otra parte de su vida por escribir. ¡Cosa difícil saber dónde se cruzan pasatiempo, persona y escritor! Vamos hoy a hablar –con admiración- de cinco libritos que, de tan falsos que son, están muy bien escritos. Ni beneficio buscan, aunque quizá a sus autores les gustaría permitirse ser esclavos de su lenguaje. ¡Pretenciosos ruines! Hablaremos de ellos por nombre propio.

¿Habráse visto? 
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